sábado, 10 de marzo de 2012

Todos odiamos al niño gordo

Seguramente has estado en ese incómodo momento cuando al compartir un platillo sólo queda un solo bocado, misteriosamente a todos se les quita el hambre y nadie quiere ser el gordo (aunque seguro a más de uno se le hace agua la boca) y es que todos nos regimos por dos tipos de normas:

Las normas sociales son aquellas que impiden que acabemos con todo cuanto se cruce en nuestro camino, por alguna extraña razón nuestro sentimiento de justicia social se hace presente y nos impide consumir más de lo que en promedio está destinado de acuerdo a la cantidad de producto y el número de personas; imaginemos por un momento que hay chocolates gratis, todos sin dudarlo tomarán 1 o 2, me viene a la mente el ridículo social que sería usar las bolsas del saco para acaparar todos los ferrero rocher posibles en la fiesta del embajador, al fin que es gratis!!!

Por otro lado existen las normas del mercado, que pasaría si en lugar de ser gratis los cobrarán a 50 centavos (muy por debajo de su precio real), entones bajo este precepto nadie tendría empacho en decidir maximizar su restricción presupuestaría y comprar hasta llenar los bolsillos (mi maestro de eco I seguro está sonriendo).

Qué pasa aquí?¿? bajo el precepto de normas sociales la bestia parece estar dominada, pero al momento de cobrar por los chocolates se activa el chip de las normas de mercado y eso, diría la nana goya, eso … es otra historia.

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